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miércoles, 19 de octubre de 2011

Desengánchate

Somos prisioneros de la era de la informática, yonkis que no pueden pasar sin su dosis diaria de realidad virtual, esclavos de nuestros móviles última generación, dependientes de nuestros ordenadores, avatares que viven su vida a través de una pantalla, fieles a nuestras redes sociales, perdidos y desorientados si fallan nuestras blackberrys, subyugados hasta el punto que si internet fallara, el mundo entero se colapsaría. Hace tanto que la informática nos sedujo con su sofisticado software y su brillante hardware que hemos olvidado cómo invertíamos nuestro tiempo antes de su llegada a nuestras vidas.

Hoy me gustaría recordar algo que me cautivó con seis años, un software mucho más complejo: la imaginación; y un hardware más sencillo y humilde: papel y tinta; he aquí lo último en tecnología: El nuevo y revolucionario sistema de conocimiento bio-óptico organizado, sin cables, sin circuitos eléctricos, sin batería, sin necesidad de conexión, compacto y portátil.

http://youtu.be/iwPj0qgvfIs

Y aquí estoy, rayando en la ironía, mirando la pantalla de mi portátil tecleando estas palabras, intentando haceros llegar la pasión por leer. Os invito a que busquéis un momento de tranquilidad, de tiempo libre y os propongo que le deis esquinazo a la informática y hagáis lo siguiente:

- Coge un libro. Un título que te diga algo, que te hable.

- No lo abras aún, ponte cómodo y a gusto. Relájate.

- Míralo ¿no te intriga lo que puede estar oculto tras esas tapas? ¿Lo que ocultan esas páginas?

- Ahora sí, ábrelo, no importa la página, huélelo ¿a qué huele? A libro ¿a qué si? A aventuras, a amor, a odio, a amistad, a misterio, a tantas cosas por descubrir detrás de todas esa letras…

- Ábrelo por la primera página, léelo, despacio y sin prisa, disfrutando de la historia que te cuente.

Originalmente escribí esta entrada para http://desequilibrium.economiacritica.net pero no he podido dejar de publicarlo aquí, en mi casa virtual, porque me parece que hay pocos temas más estrechamente ligados a mí y que me definan mejor que la pasión por la lectura. Y fomentarla es siempre un inmenso placer.)
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lunes, 3 de octubre de 2011

Trilingüismo

El castellano es una lengua compleja y rica como ninguna, que se ha convertido en la tercera más hablada en el mundo tras el chino y el mandarín. Somos españoles y como tales, esta es nuestra lengua materna, pero además, España es riquísima lingüísticamente hablando, tenemos dialectos y variedades del castellano que nos convierten en un país valiosamente cultural. Precisamente por eso, me cuesta comprender por qué algunos sectarios extremistas que no ven más allá de sus propias narices quieren coartar y limitar esa oportunidad que nos brinda España de estar inmersos en diferentes lenguas y culturas. 

¿Qué pone en tu DNI Artur Mas? Te lo voy a decir yo porque parece que tu inmenso orgullo catalán te impide pensar con claridad: nacionalidad española. Lo mismo que en el mío, y que en los 46 millones de documentos de identidad de este País. Debería caérsete la cara de vergüenza primero por luchar contra el trilingüismo en Cataluña obligando a niños que pueden no ser catalanes (traslado del padre por motivo de trabajo) a recibir una educación en catalán sin ni siquiera poder elegir; segundo porque para defender el catalán has recurrido a insultar otros dialectos del castellano como el andaluz (olvidándote de que muchos catalanes son originariamente andaluces y algún que otro nacionalista habrá) y una variedad como el gallego y tercero por tu hipocresía, que pareces haber olvidad tu propia educación (y la de tus hijos) en castellano. 



Constitución española artículo 3.1 “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.



Tengo derecho a una educación en castellano, tengo derecho a poder trabajar, opositar, estudiar, formarme pre y posgrado en territorio español sin que me exijan hablar en catalán. ¡¡Que tiene narices que sea más fácil que haga la residencia MIR en un país cuya lengua oficial sea el inglés que en mi propio país!! ¿Qué os faltan profesionales sanitarios? No me extraña, pero vaya, que más os van a faltar, y será solo por vuestro insaciable e irracional ego.
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lunes, 12 de septiembre de 2011

Vocación

¿Quién me mandaría a mí matricularme en esta carrera? ¿Por qué no hice una diplomatura? ¿Por qué nadie aprende en cabeza ajena? ¿No había algo más largo? Son preguntas que me asaltan siempre en periodo de exámenes, me agobio, me estreso y parece que sostengo el peso del mundo sobre mis hombros. Sé que no soy la única, pero no me consuela. 


Tengo una prima de seis años, Matilde, que quiere ser médico desde que nació. Vale, igual eso es exagerar un poco, rectifico: Dice que quiere ser médico desde que aprendió a hablar. No es de sorprender, sobre todo teniendo en cuenta que su mamá es pediatra, su papá es estomatólogo y su prima favorita (léase: yo) estudiante de medicina. Lo ha vivido desde que nació. Cuando se le descose un peluche juega a ingresarlo en la UCI hasta que el cirujano (la tita Loli) tiene tiempo de llevarlo a quirófano para suturarlo; cuando menos lo esperas aparece con un fonendo y ausculta a toda la familia prestando especial atención al “tite” para ver si nota la diferencia y consigue escuchar ese reloj que parece atrapado en su pecho; juega a poner inyecciones diferenciando entre intravenosas e intramusculares y sabe tanta anatomía que dentro de poco tendré que desempolvar mis apuntes de primero porque no seré capaz de responder a sus preguntas, que no parecen acabar nunca y que no dejan de sorprenderme. Seguramente tenga una “predisposición genética” por lo sanitario, pero no puedo dejar de pensar que la gran influencia que tiene a su alrededor la estamos llevando a ser médico, sus modelos de vida no pasan por otro camino. Mi modelo a seguir siempre ha sido mi madrina, estudiante de medicina cuando yo tenía la edad de Matilde. No recuerdo jugar a ser médico pero sí recuerdo responder: médico, a la pregunta: ¿Qué vas a ser cuando seas mayor? No he querido ser madre, ni maestra, ni astronauta, ni nada; siempre he dicho que sería médico, no me plantee otra opción cuando la lejana universidad llegó a mi vida. A veces (como ahora, de exámenes) no puedo dejar de plantearme que a lo mejor mi vida iría por otro camino si mi madrina hubiera sido estudiante de ingeniería o de magisterio o si mi padre no tuviera una prótesis aórtica o mi madre no fuera hipotiroidea. Si hubiera sido mejor hacer otra cosa, aunque no hubiera habido vocación de por medio. Si todo sería más sencillo. Si estoy poniendo a una niña en un camino lleno de obstáculos que yo misma no sé si estaría dispuesta a volver a atravesar (y eso que aun lo estoy atravesando)…

No me cabe duda de que esta es una profesión vocacional, es inconcebible que no sea así. Nadie tira su juventud por la ventana por un sueldo o un prestigio (que además hace años que los médicos no tienen) o porque sea una carrera “con salidas”; nadie se pasa diez años de su vida estudiando tochos de folios interminables si no es por vocación. 

No me malinterpretéis, no tengo dudas de que elegí bien, de que esto es lo que quiero, pero todavía no sé si merecerá la pena tanto esfuerzo. Esta entrada la he escrito más para mí que para vosotros, para terminar de darme cuenta de por qué me matricule en esta carrera: porque sin duda es la profesión más bonita del mundo y no me veo haciendo nada que no sea lo que estoy haciendo.
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martes, 12 de abril de 2011

Los excelentes

Hace unos días la celebrísima presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, anunció que si fuera reelegida, los jóvenes madrileños tendrían una opción más al acabar la ESO: el bachillerato para excelentes.

La noticia ha creado polémicas para todos los gustos: que si es buena, que si no lo es, que si es clasista, que si es necesaria, que si crea diferencias sociales…y mil chorradas más salidas de políticos, periodistas y sindicatos.

Mi historia es bien clara:
Fui a un colegio público, donde pase la infancia más bonita que puedo imaginar, sin preocupaciones y con mucha alegría, supongo que como debe ser la infancia; pero reconozco que no me enseñaron cultura, aprendí lo básico para salir adelante, pero nadie me enseñó los ríos europeos (por poner un ejemplo rápido y sencillo)  no digo que mi maestro fuera malo, digo que en mis libros no venia nada que no fuera  “basiquísimo”. La ESO empezó en un instituto público donde la gente arrojaba las libretas a la mesa del profesor desde la última fila cuando este pedía los ejercicios, donde se metía en cubos de basura a los vulgarmente llamados “empollones”, donde se intimidaba al profesor de ciencias sociales y la clase consistía ver Brave Heart, donde se le colgaban carteles degradantes a la profesora de dibujo al estilo Kick me del más rebelde del los Simpsons… los dos últimos años de ESO los pase en un colegio concertado y sí, el ambiente no era malo (que tampoco era bueno), pero lo que era paupérrimo era el nivel que se impartía…solo diré que no fue ningún reto mi paso por allí, que mucho de lo que pretendían enseñarme ya lo había aprendido de los licenciados que lidiaban con libretas voladoras, lo que si fue un reto: que no me afectaran los enchufes monjiles que me entorpecían el camino, haciendo mermar mi nota media, desmoralizando y para nada estimulando mi interés por aprender. El bachillerato lo hice en otro instituto público ¿el nivel educativo? Pobre, pero ligeramente más exigente que el resto, especificaré que Nietzsche no estuvo en mi clase de filosofía, que no nos enseñaron, nos entrenaron para un examen que, con todos mis respetos, no es nada del otro mundo para alguien que haya aprobado bachiller. Y llegó la facultad de Medicina, aquí si estarás aprendiendo, pensareis, pues bien, yo creo que seriamos mejores médicos si no estuviéramos en clases masificadas (150 alumnos por aula, sin contar repetidores), si en prácticas no estuviéramos cinco personas con un medico, si se molestaran en enseñar medicina no en leer diapositivas de cutres power points…

Y ahora ¿¿un bachiller para excelentes?? ¿¿Y con los demás que hacemos Espe?? ¿Los condenamos a la mediocridad? ¿A la ignorancia? ¿A la incultura?

¿Por qué en vez de inventar cosas tan absurdas no intentáis subir el nivel educativo en vez de bajarlo cada año un poquito más? ¿Con cuantas asignaturas se puede pasar de curso ya? ¿Con dos? ¿Con tres? Perdí la cuenta hace mucho. 
No hay que estimular a los excelentes, hay que estimular a TODOS y cada uno de los estudiantes de España, todos debemos aspirar a la excelencia, a aprender todo lo que seamos capaces.

Puede que este sea el primer pequeño paso para una educación pública de calidad (no me siento cualificada para afirmar que es una medida inútil ni tampoco para creer que sirva de algo) y que lo sigan otros muchos más sensatos y dirigidos a todos. Solo espero (aunque con muy poca esperanza) que cuando mis hijos no natos tenga que ir al colegio, no tenga que pagar para que aprendan algo, para que tengan un futuro, porque no olvidemos que estamos en la era del conocimiento y de la información, que somos competitivos, tenemos que serlo, y no basta con ser mediocre.

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domingo, 3 de abril de 2011

El módico precio de la educacion

Tasas prueba de acceso a la universidad: 60.91 

Matricula universitaria (media por año): 1300 x 6= 7800

Mensualidad residencia: 430 x 10 (meses) x 5 (años)= 21500

Alquiler de piso: 216 x 10 (meses) x 1= 2160

Gastos (luz, agua, gas, media al mes): 15 x 10= 150

Dinero para gastos (apuntes, bus, comida): 150 x 12 (meses) x 6= 10800

Y después de esta pequeña inversión económica, a la que en mi caso tendríamos que sumar un año más, tendré un bonito trozo de papel firmado por gente que no tengo el placer de conocer y en el que se podrá leer Licenciada en Medicina. ¿Su función? Adornar una solitaria pared de casa de mis padres, porque sin un “pequeño” examen MIR no se puede ejercer la medicina en España (si en la privada…todo queda dicho…). 

Academia MIR: 3000 euros.

Tasas examen MIR: 28.44

Tras este considerable desembolse, si tienes “suerte” (previo año de estudio, a Dios rogando pero con el mazo dando) y sacas una buena nota, podrás elegir la especialidad que te guste, si no, te aguantas y dedicas el resto de tu vida a algo que no te gusta, o bien, si a tus padres les sobra el dinero, te vuelves a presentar o incluso te marchas de España a ejercer la medicina en cualquier otro país.

Este post no es solo por el dinero, es por toda la inversión (de tiempo y dinero), por toda la juventud perdida, por todo el esfuerzo, por todas las caídas, por toda la incomprensión… pero sobre todo por lo poquito que se nos valora.

¿Y para qué?

Para que en este mediocre país no se valore al personal formado y cualificado, para que prime la incultura y el venga usted mañana, para que cualquiera se sienta con la valentía de cuestionarte y de reprocharte.
Mi conclusión es clara y sencilla, y si me hubiera fijado bien la hubiera visto desde el principio, porque siempre ha estado ahí: SER UNIVERSITARIO EN ESPAÑA NO MERECE LA PENA, y si me lo permitís, dudo que sirva para algo. 

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